Este templo, situado en el punto más alto del casco antiguo, es mucho más que un edificio religioso: es el verdadero eje visual y simbólico de Cadaqués. Para llegar hasta él, es necesario recorrer calles empedradas y con pendiente, lo que refuerza la sensación de ascenso hacia un espacio destacado dentro del pueblo. La iglesia actual se construyó entre los siglos XVI y XVII, en un momento en que la comunidad necesitaba un espacio más amplio y representativo.
En el interior, destaca especialmente el retablo barroco dorado, una obra de gran riqueza artística y detalle, que contrasta con la sencillez exterior del edificio. Este contraste es muy característico de la arquitectura religiosa mediterránea. En el exterior, la plaza que la rodea funciona como un mirador natural: desde aquí se puede observar la disposición compacta del pueblo, los tejados y el mar al fondo. Es un punto clave para entender cómo Cadaqués se ha desarrollado adaptándose al relieve y a su entorno costero.
